lunes, 6 de agosto de 2012
Kílian nace antes de tiempo
El nacimiento de Kílian estaba previsto para el 24 de noviembre del 2011. Pero, como casi todo en la vida, las previsiones no siempre son exactas. Así que, Kílian decidió nacer el día 10 de noviembre. A las 6.30 horas, rompí aguas y seguí sin dolor durante toda la mañana. Me duché, me preparé y esperé a las 9 para llamar a mi ginecóloga. Hacia las 10, me visitó y me dijo que tenía que ir a la clínica. A las 13 horas, me pusieron la hormona oxitocina y entonces, sí que empecé a notar dolores. A las 14 horas, me llevaron al paritorio para ponerme la epidural. El anestesista me comentó que cuando pasase un rato, no notaría nada y, como yo sí sentía pequeños dolores, le llamé. Se me había salido la vía por la que se introduce la anestesia y, entonces tuvo que ponerme un poquito más. Después de eso, sí que ya no noté nada de nada. Desde las 15 horas estuve relajada y estirada esperando la llegada de Kílian. No sé cómo explicarlo, pero aunque no sentía nada de cintura para abajo, noté perfectamente una sensación en mi interior que me decía que Kílian ya estaba ahí. Así fue, como después de llamar a la comadrona, Kílian asomaba su cabecita esperando para salir. Sólo tuve que empujar un par de veces. Con el primer empujón, Kílian ya había sacado la cabeza y el hombro. Y, así terminó de salir con el siguiente empujoncito.
El momento más emocionante y que jamás olvidaré fue cuando le vi con sus ojos tan abiertos, mirando para un lado y para otro. Tan chiquitín y limpito y con esas manos tan grandes. Fue un instante tan increiblemente bonito, que nunca podré borrarlo de mi memoria.
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